Entrevista a Judith en la revista Aqua

¿Quien es Judith?

Soy una persona normal a la que su padre, que era médico, gran buceador y un enamorado del mar, le transmitió sus pasiones. Llevaba una vida normal en Barcelona, dedicada a la moda, hasta que en 1998 hice un viaje de buceo al Mar Rojo y quedé marcada para siempre por el embrujo del buceo.

Poco después hice un nuevo viaje de buceo, esta vez a Maldivas y la experiencia y el impacto en lo más profundo de mí fueron tan intensos que recuerdo que pasé todo el viaje de vuelta a casa llorando, diciéndome a mí misma que ese era mi lugar y que debía hacer lo que fuera para que eso fuera mi vida.

¡Me pasé un año dándole vueltas y sufriendo muchísimo! Finalmente, la muerte de mi padre de alguna manera
lo precipitó todo porque él había sido el único en todo ese tiempo que me había dicho que debía hacer lo que de verdad me pidiera mi corazón. Así que, su memoria y su apoyo me dieron fuerza, lo dejé todo (novio, trabajo, familia, amigos…), me saqué el título de instructora y me fui a trabajar y a vivir a Maldivas en el 2001.

Tras tres años colaborando con tour-operadores españoles, ahora tengo compañía propia, Submaldives, en la que estamos integrados

5 socios todos enamorados de Maldivas y en la que contamos con la mayor y mejor flota de barcos de buceo de todo Maldivas (www.submaldives.com), uno de ellos ya construido bajo nuestra tutela y de nuestra total propiedad, algo realmente excepcional en Maldivas.

12 años después, echando la mirada atrás, me doy cuenta de que la decisión que tomé en el 2001 fue la mejor decisión de mi vida que he podido realizar un sueño que parecía imposible.

¿Dónde trabajas?

Puedo estar en cualquiera de nuestros barcos según los clientes que tengamos, pero estoy especializada en el mercado español que operamos a través de nuestro barco Southern Cross, que para mí es, por tanto, mi lugar habitual de trabajo (..y también mi casa).

Desde el realizamos safaris de buceo vida a bordo, lo cual nos permite acceder a lugares no accesibles desde los resorts y, por tanto, mucho más vírgenes y ricos en vida marina. Puedo afirmar sin temor a equivocarme que el buceo en Maldivas es el más completo, diverso y rico del mundo. En efecto, es único en el mundo porque la calidad del buceo es constante a lo largo de todo el año (nosotros buscamos obviamente las zonas adecuadas en función de la estación y del monzón del año), combinando como en ningún otro lugar vida grande (tiburones de todo tipo, incluyendo el ballena, mantas, delfines, etc.) y vida pequeña, con aguas con una gran visibilidad en general y una temperatura que oscila entre 28o y 30o todo el año.

Así que ya lo ves, ¿dónde trabajo? ¡En el paraíso!

¿Que hace una chica como tu, en un sitio como este?

Sí, comprendo que para muchas personas mi mundo puede parecer extraño y difícil de comprender, siendo como es además Maldivas un país musulmán.

Yo creo que muchos de los que hemos nacido en el Mediterráneo llevamos el mar en las venas. Nuestra sangre es salada y nuestra conexión con el mar tiene casi un carácter espiritual. Siempre he necesitado el mar como parte de mi vida, me da pazy relajación, pero a la vez fuerza y energía.

Ya sé que esa conexión íntima casi mística no siempre es fácil de entender por todo el mundo, pero yo creo que realmente existe. Hay quién la siente en la alta montaña y en mi caso, es el mar.

He leído no sé donde que a eso ahora se le llama “biofilia” y creo que lo traducen como “amor a la vida” o “el amor a los sistemas vivos”. En definitiva es como una necesidad instintiva que tenemos los humanos (yo creo que todos, pero muchos no lo han descubierto
o no lo quieren descubrir…) de estar en contacto profundo e intenso con la naturaleza.

Cuando llegué aquí a Maldivas lo que descubrí fue un lugar compuesto sólo por islas, más de 1.200, de las cuales sólo unas 250 están habitadas. Un mundo realmente acuático en el que la gente vive en total y completa armonía con el mar (no tanto en Malé, la capital, pero sí en las islas). Aquí, cuando uno se levanta va al mar a lavarse la cara, el cuerpo y los dientes. Y si tiene hambre simplemente coge una barca y sale a pescar. Estas gentes son lo más parecido a hombres-pez que podamos imaginar.

Y manejan esa relación con total sencillez y naturalidad. Es, simplemente, parte, de verdad, de sus vidas. Y la relación no es de “respeto mutuo”, no. Es que de verdad no podrían vivir sin el mar. De tal forma lo tienen integrado en su vida. Bueno, yo me atrevo a decir que el mar es su vida en realidad. Y probablemente porque eso ha sido así desde hace cientos de años porque en este mar-océano se puede encontrar de todo: mantas birostri de cuatro metros de envergadura, mantas gigantes de 8 metros (sí, sí, no es broma!), tiburón-ballena y de arrecife, grises, sedosos, tigres, etc., rayas, pastinacas y toda la increíble mezcla mágica y multicolor de los arrecifes de coral…

Una riqueza marina inaudita, preservada y respetada desde siempre. Creo que en el fondo los maldivos, en su aparente sencillez, son plenamente conscientes, (aunque la pesca, sobre todo del yellow fin tuna, sea una de fuentes de riqueza más importantes del país junto al turismo), que si un día acabaran con su mar, acabarían con su propia vida.
Por desgracia, Maldivas se está convirtiendo casi en el “último reducto” en el que la vida marina se respeta. Y eso, para mí, no se puede encontrar en ningún otro lugar del mundo.

Además creo sinceramente que “es imposible amar algo u odiar algo sin conocerlo”. Y para conocer algo, yo creo hay que mostrarlo e intentar enseñar a quién lo ve el valor que tiene. Y eso es lo que yo intento siempre con mis buceadores. Nosotros siempre intentamos transmitir a nuestros huéspedes el amor y el profundo e íntimo respeto que nosotros sentimos por el mar y por su vida. Siempre hablamos de buceo respetuoso: el buceo en sí mismo no es una actividad agresiva, pero si no lo practicamos correctamente podemos afectar negativamente a la vida marina. El buceo respetuoso que nosotros practicamos y promovemos supone no interferencia (o interferencia mínima) con el entorno. Para ello transmitimos siempre de forma explícita una serie de directrices tales como cuidado extremo al control de flotabilidad, cero interacciones con el entorno y sus organismos (no feeding, no dejar residuos, no tocar nada, no llevarse nada…).

Se trata sólo de mirar y disfrutar de una experiencia única y privilegiada de un paraíso único en el mundo. Eso es lo que intentamos transmitir a nuestros huéspedes. Y yo personalmente creo que haciendo esto contribuimos a hacer este mundo un poco mejor y, especialmente, a concienciar a la gente de lo importante que es cuidar nuestra riqueza marina.

Por eso estoy aquí.

¿Colaboras con otra gente en temas de investigación y conservación en Maldivas? ¿como?

Hemos iniciado recientemente una colaboración (que creo que va a ser duradera y muy fructífera) con Manta
Trust (www.mantatrust.org) y su líder Guy Stevens. Guy es probablemente el mayor experto mundial en Mantas y Tiburones Ballena, con quienes compartimos totalmente su lema “Conservación a través de la investigación, la concienciación y la educación”.

El primer fruto palpable de esta colaboración entre Submaldives y el Manta Trust es la 1a Expedición integral de estudio de mantas y tiburones ballena que se va a hacer en Maldivas (en Hannifaru Bay y alrededores) para buceadores no profesionales esta próxima 1a semana de Septiembre de 2013, en la que contaremos con Guy Stevens a bordo durante toda

la expedición, que nos guiará a través de sus puntos clave de avistamiento de estos maravillosos animales y nos iluminará con sus profundos conocimientos a través de charlas diarias sobre ellos. Debo decir que nada más sacarla, el barco se ha llenado y hay lista de espera. Esperamos responder a las expectativas de nuestros clientes y amigos y poder realizar más veces esta expedición (sólo indicada para ciertos momentos clave del año) para poder así contribuir al conocimiento y la conservación de estas especies mágicas y majestuosas tan importantes para nuestros mares.

Y pensaremos, por supuesto, nuevas fórmulas de colaboración que contribuyan a la conservación de la vida marina de las Maldivas y, en general, a la concienciación en pro de la conservación y la comunicación de la necesidad sostenible de nuestros mares.

¿Cual es el estado de conservación de los ecosistemas marinos en Maldivas en la actualidad?
Como seguro que sabéis, el ecosistema marino maldivo sustentado por los arrecifes coralinos sufrió el fenómeno climático de “El Niño” entre 1997 y 1998.

Como consecuencia de “El Niño”, la temperatura del agua aumentó hasta 5oC. Eso provocó que los pólipos (los animales que forman los corales) expulsaran las microalgas que viven en simbiosis allí.

Sin ellas, el coral se despigmentó, dejó de recibir nutrientes esenciales para su desarrollo y murió. Este fenómeno afectó a más de 2/3 de los corales de las Maldivas.

Sin embargo, a pesar de su fragilidad, el coral se puede regenerar con bastante rapidez. En los años transcurridos desde este fenómeno climático, muchas islas han recuperado sus corales, que vuelven a mostrar un hermoso colorido y una rica vida submarina de la que pueden disfrutar quienes realizan inmersiones en sus aguas.

Por otra parte, el Gobierno y diferentes organizaciones no gubernamentales (como el Manta Trust), conscientes de la riqueza única de Maldivas y de su necesidad de conservarla como patrimonio excepcional de toda la humanidad, están trabajando intensamente en pro de su protección.

El presidente de las Maldivas, Mohammed Waheed Hassan Manik, dijo en la cumbre de Río de Janeiro sobre el cambio climático celebrada en Junio de 2012, que su país es uno de los más afectados por el calentamiento global. Afirmó que dentro de cinco años “seremos el primer país en convertirse en una reserva marina” y “será la más grande el mundo”. “En esta reserva que vamos a crear, la pesca será sostenible y respetuosa con el medio ambiente”, dijo en referencia a la pesca industrial. “Las Maldivas son ya un santuario de tiburones, tortugas y muchas especies de peces en el Océano Índico”, dijo, “y el comercio de estas especies está prohibido en las Maldivas.” Sue Lieberman, directora adjunta del Grupo de ONG estadounidense Pew Environment Group, dijo que el anuncio era “muy importante” y que era “un gran compromiso,” el estado de una reserva marina es mucho más exigente que el de un área protegida. “Técnicamente, no puede haber explotación marinera en una reserva marina, no hay pesca industrial”. “Es el equivalente de un Parque Nacional.”

El presidente también hizo hincapié en que su país “desafía la época más dramática y difícil de su historia”, frente a un gran aumento de la población y se encuentran en una “transición difícil” de la democracia. Ha puesto en marcha un foro para un llamamiento a la comunidad internacional, para “el derecho a sobrevivir,” pero también “a prosperar”.

Así que, sin duda, el futuro es muy esperanzador. ¡Y espero estar aquí para verlo y contárosl

Deja una respuesta